La fábula escrita por George Orwell hace más de setenta años sigue encontrando ecos inquietantes en el presente. ‘La República Animal’, adaptación teatral dirigida por Martín Velásquez, regresa a escena en una segunda temporada que no solo confirma la vigencia del texto original, sino que lo vuelve a poner en diálogo con la memoria política reciente del país.
La obra, protagonizada por un elenco coral de doce intérpretes, tiene como base el relato de Orwell: los animales de una chacra se rebelan contra el maltrato de los seres humanos y toman el control de su propio destino.
Lo que sigue es la instauración de una aparente utopía basada en la igualdad, la justicia y la libertad. Sin embargo, como explican sus creadores, el sueño pronto comienza a resquebrajarse cuando quienes asumen el liderazgo empiezan a tomar decisiones en beneficio propio, utilizando un manipulado discurso de justicia e igualdad.
Para Martín Velásquez, la reposición no responde únicamente al éxito de la primera temporada, sino a la necesidad de volver a mirar la historia desde otro lugar. “Es una obra que nació como metáfora de nuestra coyuntura política, pero hoy también apela a la memoria de hechos recientes y a preguntarnos si el sistema que los hizo posibles sigue intacto”, señaló en entrevista con Ensayo General.
En esta segunda temporada uno de los ajustes más significativos del montaje es la reafirmación de la cerda Cleopatra como figura central del poder, una decisión que refuerza la lectura crítica sobre el autoritarismo y la manipulación política.
Sin caer en el panfleto, la obra construye una galería de arquetipos fácilmente reconocibles: el trabajador incansable que no cuestiona, el idealista convencido, el oportunista que se acomoda al nuevo orden, y el ciudadano ingenuo que cree en la promesa del cambio.
Esa diversidad de personajes permite que el público se vea reflejado —o reconozca a otros— en escena. “Orwell ya nos da esa paleta humana. Nosotros solo la ponemos en juego para que el espectador saque sus propias conclusiones”, explica el director.
<< PARA LEER EN RED>> ‘Casitas de la Literatura’ el reto de llevar bibliotecas y mediación lectora a los territorios

Teatro, música y alegoría
Uno de los elementos más celebrados del montaje es su banda sonora original, compuesta por el propio Velásquez junto a su hermano Omar Velásquez, quien además interpreta a Uriel, una joven cabra idealista que se suma con fe absoluta al proceso revolucionario.
Las canciones, interpretadas en vivo, funcionan como manifiestos colectivos que acompañan los distintos momentos del relato: desde la euforia inicial hasta el desencanto progresivo.
“La música ayuda a entrar por un lugar lúdico”, comenta Omar Velásquez. “Aunque la historia tiene momentos duros, el humor, el juego con los animales y las canciones hacen que el público conecte, se ría y, al mismo tiempo, piense”.
El tema central es serio pero la obra se presenta como una sátira política, pero también como un ejercicio de memoria y reflexión. “Todo teatro es político”, afirma Martín Velásquez. “No pretendemos dar respuestas cerradas, sino mostrar una mirada y confiar en que el público haga el resto”.
Temporada y funciones
La República Animal se presenta por una corta temporada del 6 de febrero al 1 de marzo en el Teatro Ricardo Roca Rey de la Asociación de Artistas Aficionados (AAA), ubicado en el Jr. Ica 323, Cercado de Lima.
Funciones:
Viernes y sábados: 8:00 p.m.
Domingos: 7:00 p.m.
Entradas: disponibles vía Joinnus y venta directa por WhatsApp 904174095.
En un contexto marcado por la desconfianza institucional y el desgaste de la política, ‘La República Animal’ vuelve a escena para recordarnos —con humor, música y crudeza— que toda revolución, sin vigilancia ciudadana, corre el riesgo de convertirse en aquello que prometió derribar.
(FIN) Ensayo General

Una colección privada, una lectura singular.
— Ensayo General (@Ensayo_General) February 3, 2026
Iván Fernández-Dávila en El Olivar.
Pintura, ciudad y escenas del presente.
🗓 Hasta el 20 de marzo
📍 San Isidro pic.twitter.com/k9VgpP1tgg


