En la quietud de su oficina, rodeado de partituras que pronto cobrarán vida bajo su batuta, el maestro Wilfredo Tarazona nos recibe con la misma dulzura con la que guía a sus alumnos. Sin embargo, detrás de su mirada pausada, tono de voz dulce y gestos tranquilos, habita un hombre enérgico que forma parte del equipo que vela por el fortalecimiento de la Universidad Nacional de Música (UNM).
El maestro huanuqueño también se desenvuelve como vicepresidente académico y es el responsable de dirigir la política de formación académica y los currículos de la institución. Su vocación docente es manifiesta: es, además, director de la Red Orquestando del Ministerio de Educación.
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Institución con historia
El maestro está en su oficina del jirón Camaná –donde se ubica uno de los tres locales que hoy tiene su institución– y recuerda que la idea de que Perú tuviera un conservatorio de música nació con José Bernardo Alcedo, autor del Himno Nacional del Perú. Sin embargo, esta idea recién se pudo hacer realidad en 1908, cuando el gobierno convocó a Federico Guerdes, un músico tacneño con formación en Leipzig, Alemania, para fundar la institución como Academia Nacional de Música.
En 1929, se rebautizó como Academia Nacional de Música José Bernardo Alcedo. En 1946, tomó el nombre de Conservatorio Nacional de Música y, posteriormente, durante el gobierno del general Juan Velasco, en 1972, cambió de nombre a Escuela Nacional de Música.
Un siglo después de su fundación, en 2008, los estudios del conservatorio fueron reconocidos como equivalentes a estudios universitarios. En 2017, se creó la Universidad Nacional de Música mediante una ley, aunque aún no estaba licenciada. Finalmente, el 18 de noviembre del 2025, la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) aprobó por unanimidad su licenciamiento.
Tarazona asegura que el camino no ha sido fácil, pero que el licenciamiento ha reforzado la proyección nacional e internacional de la institución con la suscripción de convenios con otras universidades, reconociendo que este proceso fue iniciado por sus antecesoras Carmen Escobedo y Lydia Hung Wong.
En esa medida, tenemos convenios con la Universidad de Valparaíso, de Chile; con la Universidad de Florida, de Estados Unidos, con la Beca Erasmus de la Unión Europea, con el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) y con la Municipalidad de Chancay, y se vienen muchos más, proyecta con emoción el músico y gestor cultural.
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Música como aporte para la vida
El maestro Tarazona mueve las manos con energía y apasionamiento cuando habla de música, distinguiendo claramente la música académica de la popular, pero remarcando que ambas nacen de la emoción, de la experiencia, de la observación y son un aporte para la vida.
La primera se da en la academia, es decir, en un centro de formación profesional donde se estudia, analiza y se conoce el fenómeno musical, incluyendo sus relaciones, forma y estructura. Las composiciones y creaciones que surgen de este estudio se consideran música académica. En contraste, la música popular no se sienta a analizar, sino que nace y fluye como una expresión espontánea.
Mientras da esta explicación, muestra las partituras de una pieza de Ernesto Samuel Sánchez Fajardo, más conocido como ‘Jilgero del Huascarán’. En el cuadernillo hay apuntes que evidencian que las figuras musicales –corcheas, negras, blancas o fusas– dan significación a los sonidos.
Pero ambas –la música académica y la música popular– aportan al desarrollo cognitivo y social de los individuos, dice el maestro Tarazona luego de remarcar que la música tiene un componente altamente educativo, constructivo e instructivo.
“El fenómeno musical comienza desde el vientre materno, donde el contacto con el sonido de la voz de la madre o de quien cría al niño es un espacio de reconocimiento de identidad y diferenciación sonora, lo cual es un hecho cognitivo indispensable para el desarrollo cerebral”, explica con un acento de maestro apasionado.
Con la misma modulación, agrega: La música desarrolla la inteligencia, la memoria y la comunicación, sirviendo como un instrumento para transmitir emociones y sentimientos. Además, la música está presente en la herencia ancestral de sociedades orales, donde se comunican pensamientos, frases y poesía.
“La música está presente en el desarrollo cultural, social, en la relación humana, en la distracción y el placer, y también en la reflexión, ligada a la identidad de las comunidades. Es un elemento indispensable para la convivencia y el diálogo”.
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Sin miedo a la modernidad
Hoy, la formación musical enfrenta el reto de convivir y trabajar con la inteligencia artificial. El músico y docente reflexiona: “La inteligencia artificial es un elemento muy importante y un gran aporte a la cultura, comparable a la aparición del teléfono o la escritura, pero no reemplaza la creación humana, el sentimiento humano, ni la capacidad de trasladar el alma o el mundo interno, algo que solo el ser humano puede hacer”.
En el mismo sentido, reflexiona que otro reto importante para la Universidad es la ‘percepción parental’ sobre las carreras musicales porque muchas familias dudan del mercado ocupacional de la música y preferirían que sus hijos eligieran profesiones como medicina, ingeniería, arquitectura o abogacía.
Ante esta realidad, el maestro Tarazona aconseja a los jóvenes que han escogido la música como medio de vida que sean firmes, valientes y guerreros. Y que se mantengan en su vocación, ya que les irá bien si lo hacen bien. “A los padres les pido que apoyen a sus hijos, les den todas las facilidades y el soporte emocional, y que sientan en ellos un espacio seguro para que culminen su formación musical”.
Tarazona respira para tomar fuerza y remarcar que la Universidad Nacional de Música, como entidad del Estado, ofrece educación gratuita a nivel superior, con maestros de alto nivel académico y servicios como alimentación, salud y apoyo psicológico, “lo que facilita el acceso a la formación musical”.
Aunque el mercado ocupacional para la música no es tan amplio como para otras profesiones, se están generando y creciendo nuevos espacios y es importante que los músicos generen sus propios recursos y busquen un lugar en la docencia, centros culturales, orquestas sinfónicas y coros profesionales.
El maestro Tarazona debe volver a sumergirse entre partituras e instrumentos. Y nos deja con la aseveración de que la formación musical es fundamental desde la edad temprana. La Universidad –asegura– es un espacio para reforzar el talento que debe formarse en la escuela como elemento fundamental de la educación básica regular. Esperamos que sus sueños se cumplan. Él trabaja todos los días para lograrlos.
(FIN) Ensayo General

📚 La UNMSM realizará el ciclo gratuito “Mario Vargas Llosa, escritor nacional y universal”.
— Ensayo General (@Ensayo_General) May 12, 2026
Especialistas como Alejandro Neyra, Jorge Eslava y Rubén Silva analizarán la obra del Nobel peruano entre mayo y junio de 2026.
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