‘Ipacankure’ regresa a escena para conmover al público y reconectarlo con sus raíces

‘Ipacankure’ se desarrolla en una habitación, un cuarto con una sola cama que es compartida por dos extraños. La convivencia y la conversación llega a convertirlos en amigos, en una atmosfera espiritual que logra que el publico se conmueva, se divierta y reflexione.

La obra de César Vega Herrera, dirigida por Alberto Isola y protagonizada por Alaín Salinas y Herbert Corimanya, regresa a los escenarios casi seis décadas después de su estreno para explorar la identidad, la memoria y el vínculo con las raíces.

Ensayo General conversó con Alaín Salinas quien remarcó que es un honor participar en un montaje que representa una pieza fundamental de la dramaturgia peruana, basada en una experiencia real del dramaturgo.

Como le explico el dramaturgo la obra representa un proceso de sanación del autor, que logra extenderse al director y los protagonistas, a través de las lecturas y la identificación con la obra, señala el actor.

La respuesta parece encontrarse en temas que no han perdido vigencia: la identidad, la memoria, el desarraigo, la amistad y la relación —a veces conflictiva— con nuestras propias raíces, añadió.

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Una obra que encontró a sus intérpretes

Para Alaín Salinas, participar en ‘Ipacankure’ supone mucho más que asumir un personaje de un clásico nacional. “Definitivamente es un gran honor hacer este texto de César Vega y más aun trabajándolo con Alberto Isola”.

La obra coloca a dos personajes en un espacio reducido: un cuarto que, dentro de la ficción, permite que dos hombres, marcados por sus propias historias, sus heridas y sus recuerdos, conviertan a ese espacio cerrado en un territorio de confrontación, pero también de reconocimiento.

Durante el proceso de ensayos, Salinas descubrió que la distancia entre el texto escrito por Vega Herrera y las experiencias de quienes hoy lo llevan a escena no era tan grande como podía parecer.

El actor cuenta que tanto él, como su coprotagonista Herbert Corimanya, encontraron referencias de sus propios comienzos en el teatro, mientras que Alberto Isola compartió recuerdos relacionados con su infancia y la música andina.

“Parece que hemos estado estudiando la obra desde que éramos jóvenes”, dice Salinas. Y resume la experiencia con una frase que revela el vínculo que el elenco ha construido con el texto: “Es como si la obra nos hubiese escogido”.

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El escenario como memoria

En ‘Ipacankure’, el cuarto no es solamente un lugar físico. Es también un espacio de memoria.

Los personajes llegan cargados de experiencias, pérdidas y contradicciones. Lo que inicialmente puede parecer una conversación entre dos hombres termina abriendo una reflexión mucho más amplia sobre la identidad y la pertenencia.

Para Salinas, allí radica la fuerza del texto. La obra nació de una experiencia real de su autor y, desde esa perspectiva “el proceso teatral también adquiere una dimensión de sanación”.

La afirmación permite entender el montaje no solamente como la recuperación de un clásico, sino como un diálogo entre distintas generaciones: la del dramaturgo que escribió la obra, la de quienes la conocieron y estudiaron durante décadas y la de los intérpretes que hoy vuelven a ponerla frente al público.

Uno de los grandes temas de ‘Ipacankure’ es la relación con el origen. La obra plantea lo qué ocurre cuando una persona intenta vivir alejada de aquello que forma parte de su historia. La identidad aparece entonces no como una respuesta definitiva, sino como una pregunta que acompaña a los personajes.

Casi 60 años después de haber sido escrita, esa inquietud conserva una particular resonancia en un país como el Perú, atravesado por distintas culturas, migraciones, memorias y formas de entender la pertenencia.

La dirección de Alberto Ísola recupera precisamente esa dimensión del texto y la coloca en diálogo con un público contemporáneo, remarca el actor precisando que a pesar de la densidad de los temas que aborda, el público no encontrará una obra exclusivamente solemne.

“Primero se van a divertir, por ahí van a reflexionar un poquito, también se van a conmover”, explica detallando que la historia transita por distintos estados: la amistad, la nostalgia, el humor, la emoción y la búsqueda de conexión entre dos personas.

Bajo la dirección de Alberto Isola, los actores Alaín Salinas y Herbert Corimanya asumen ese desafío desde el escenario del Teatro Ricardo Roca Rey.

La temporada va hasta el 30 de agosto, con funciones los viernes y sábados a las 8:00 p. m. y domingos a las 7:00 p. m., en el Teatro Ricardo Roca Rey de la Asociación de Artistas Aficionados, ubicado en Jr. Ica 323, Cercado de Lima.

Las entradas se encuentran disponibles en Joinnus. Para informes y reservas se puede contactar al 903 196 582.

(FIN) Ensayo General

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