24 de septiembre de 2022
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La ficción histórica: ejercicio de libertad para un análisis objetivo del pasado y la actualidad

La novela histórica señala caminos para transitar por el pasado, pero siempre buscando entender el presente, afirma el crítico literario César Sotelo.

La historiografía al servicio del poder ha cumplido la tarea de convertir el pasado en un monumento intocable, observa el catedrático y crítico literario mexicano César Antonio Sotelo, en su ponencia “Una necesaria revisión del pasado: la novela histórica hispanoamericana en el siglo XXI”.

Licenciado en Letras Españolas, dramaturgo y doctor en Filología Hispánica, Sotelo considera, sin embargo, que incluso esas estructuras no están a salvo del remezón de la ficción histórica, ese ejercicio de libertad que permite un análisis objetivo del pasado y la actualidad.

Con diversos recursos y estructuras narrativas –como la ironía, el humor y la parodia–, la ficción histórica establece un diálogo con el lector que “le invita a cuestionar ese pasado que la historiografía, siempre al servicio del poder político, ha convertido en un monumento intocable”.

Por invitación de la Biblioteca España de las Artes, César Antonio Sotelo presentó ponencia sobre la novela histórica.

Narrativa oficial y nuevas lecturas

La novela histórica es uno de los géneros más socorridos por los escritores latinoamericanos para cuestionar la narrativa oficial y proponer nuevas lecturas en un mundo donde las estructuras políticas de la modernidad han entrado en crisis y resultan obsoletas para resolver problemas de la sociedad.

Profundos cambios económico-sociales marcaron el inicio del milenio, hoy tambalean los criterios absolutos y la información está al alcance de las masas, acota Sotelo, en una exposición en línea por invitación de la Biblioteca España de las Artes (BEA) del Centro Cultural de San Marcos.

En ese contexto, la narrativa histórica emerge como una fuente que permite comprender la compleja realidad americana y su valor se relaciona con el aporte de una visión que “analiza, cuestiona y revisa los acontecimientos y las acciones que formaron a nuestros pueblos y naciones”.

“La novela histórica señala posibles nuevos caminos para transitar por el pasado, pero siempre en busca de entender el presente”, enfatiza Sotelo. Y para reforzar su argumento, pone tres ejemplos: Los pasos de López (Jorge Ibargüengoitia), La insurgenta (Carlos Pascual) y Zapata (Pedro Ángel Palou).

CLIC: Vea aquí la exposición completa del Dr. César Antonio Sotelo.

Caudillos humanos

En todos nuestros países, “el discurso del poder ha manipulado la historia, convirtiéndola en un relato mítico en el cual se fundamenta y se justifica”.

Por eso –o frente a eso–, es importante resaltar la postura crítica de la ficción histórica que permite un ejercicio libertario y un análisis objetivo no solo del pasado, sino de la actualidad”.

“Partiendo de la idea hegeliana de que la integración de la conciencia del pasado es necesaria para entender el presente, estas obras funcionan como construcción y memoria colectiva de los hechos”, destaca Sotelo.

Pero las novelas funcionan también como una reescritura del mito del héroe. En ello, literatura e historia se unen en un intento por comprender a los caudillos y proyectar sobre ellos miradas que los perciban como lo que realmente son: seres humanos.

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