En Lima, una ciudad donde la cartelera cinematográfica crece constantemente entre festivales, muestras y ciclos independientes, el Festival Internacional de Cine Documental LimaDocs busca consolidar un espacio propio desde una apuesta clara: reivindicar el documental como una forma viva, libre y profundamente ligada a la experiencia de lo real.
Para su segunda edición, el festival amplía su programación con documentales jóvenes, algunos hechos por grupos de universitarios; mediometrajes, cine amazónico, propuestas gastronómicas y funciones nocturnas vinculadas a la música y el rock. Más que un evento especializado, LimaDocs se presenta como una experiencia cultural abierta a diversos públicos.
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Un hemisferio del cine
“El documental es un hemisferio del cine”, sostiene el director artístico del festival, Gianfranco Rolando Soltelo, quien destaca que el encuentro nace también como una reivindicación de este lenguaje cinematográfico frente a las tendencias actuales que prefieren hablar de “no ficción”.
Según explica, el interés del festival no solo está en exhibir películas, sino en abrir un espacio para explorar los límites del documental contemporáneo y sus múltiples cruces estéticos. “Nos interesa la multiplicación de los subgéneros de lo documental, la libertad, la inventiva, la intuición y el mestizaje de recursos”, señala el cineasta.
La programación incluye tanto obras contemporáneas como películas que dialogan con el pasado cinematográfico, buscando que el público redescubra nuevas formas de mirar la realidad desde el cine. “Vivimos hartos de tanta mercancía desechable”, afirma, quien considera que el festival apuesta por películas capaces de dejar una huella duradera en el espectador.
Uno de los principales objetivos de LimaDocs es romper con la idea tradicional del festival de documental como un espacio exclusivamente académico o especializado. Por ello, la organización apuesta por una experiencia más amplia, cercana y festiva, explica.
“LimaDocs es una fiesta. Una fiesta es una detención voluntaria del tiempo que nos aleja de la muerte”, reflexiona el director artístico. Bajo esa premisa, el festival busca convertir cada función en una experiencia colectiva donde el público pueda emocionarse, descubrir nuevas miradas y conectar con historias atravesadas por la memoria, el territorio y la vida cotidiana.
Gran parte de las actividades serán gratuitas y descentralizadas. A excepción de las funciones programadas en Cineplanet Alcázar, toda la programación tendrá ingreso libre, permitiendo que nuevos públicos se acerquen al cine documental.
La edición 2026 también incorporará experiencias complementarias como la sección “Cine y cocina”, que combinará proyecciones y degustaciones gastronómicas, ampliando el vínculo entre el audiovisual y otras expresiones culturales.
“El mensaje es muy claro: vengan”, enfatiza Rolando Sotelo. “Para el aventurero, el curioso o el ciudadano de a pie, esta programación fue hecha para ustedes”. Sostiene el cineasta fundador de la productora “Me matan si no trabajo y si trabajo me matan”,
Las proyecciones se realizarán en Cineplanet Alcázar, la Sala Lumière de la Alianza Francesa, la sala Ventana Indiscreta de La Universidad de Lima, el Auditorio del Museo de Arte de Lima MALI, Cine Caleta, El Galpón Espacio, Arena y Esteras (Villa El Salvador), Galería Martín Yépez (Cercado de Lima) y el Auditorio de la UPC (Villa María del Triunfo).
Más información sobre la programación y actividades puede encontrarse en LimaDocs y en su cuenta oficial de Instagram @lima_docs. (FIN) Ensayo General
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— Ensayo General (@Ensayo_General) May 5, 2026
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