En una época marcada por las apariencias, las etiquetas y la presión por encajar en moldes preestablecidos, ‘James Brown usaba ruleros’ propone una pregunta tan sencilla como perturbadora: ¿quiénes somos realmente? La reconocida dramaturga francesa Yasmina Reza aborda este interrogante con el humor, la inteligencia y la sensibilidad que la han convertido en una de las autoras contemporáneas más representadas del mundo.
Bajo la dirección de Alberto Isola, y la dirección adjunta de Lucho Tuesta, el Teatro de Lucía presenta ‘James Brown usaba ruleros’, una comedia dramática hasta el 21 de junio.
Isola, un creador, director y actor, a lo largo de su trayectoria ha demostrado una constante disposición a enfrentarse a textos desafiantes, capaces de interpelar al espectador desde la emoción, la reflexión y la complejidad humana, en esta ocasión se sumerge en una pieza que camina entre la alegría y el dolor, entre la ternura y el desconcierto, para explorar uno de los grandes dilemas de nuestro tiempo: la construcción de la identidad.
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Los protagonistas de la historia son Leonel y Pascualina Hutner, un matrimonio adulto y que vive en el plano de la ‘normalidad’, la que se ve alterada cuando su hijo Jacobo decide abandonar la identidad que le ha sido asignada para convertirse en una estrella de la música pop.
Los padres no comprenden lo que sucede e internan a su hijo en una clínica psiquiátrica donde conocerá a Felipe, un joven inmerso en su propia búsqueda de identidad. Aunque sus experiencias parecen distintas, ambos comparten una misma decisión: negarse a aceptar que la biología, las convenciones sociales o las expectativas ajenas definan quiénes son.
De esta manera la dramaturga Reza construye una fábula contemporánea donde la identidad aparece como un territorio en permanente transformación. La obra humaniza esa búsqueda al mostrar individuos que, en algún momento de sus vidas, deciden romper con aquello que los limita para intentar convertirse en quienes sienten que realmente son. No se trata únicamente de cuestionar las etiquetas, sino de reivindicar el derecho a reinventarse.
«¿Quiénes somos en realidad? ¿Cómo construimos esa cosa tan elusiva que llamamos identidad?», plantea Isola. «Pensar que la palabra persona, en latín clásico, quería decir máscara. Reza ha creado una pequeña fábula moderna que lanza preguntas fundamentales a espectadores de un mundo cada vez más desconcertante, con humor, inteligencia y un maravilloso sentido de la teatralidad».
El dramaturgo y crítico David Carrillo destaca precisamente la capacidad de la obra para desafiar certezas aparentemente inamovibles. «Esta obra te hace dudar de muchas cosas que uno ha aceptado sin chistar desde chico», señala. «Busca visualizar que la identidad no es fija, que todos nos transformamos, que lo absurdo revela verdades y que existe una diferencia entre apariencia y esencia».
Con un elenco integrado por Sandra Bernasconi, Pold Gastelo, Mónica Rossi, Sergio Armasgo y Eduardo Pinillos, la puesta en escena despliega una mirada tan irónica como conmovedora sobre la libertad, la incomunicación, el deseo de pertenecer y la necesidad de construir una identidad propia.
La temporada va hasta el 21 de junio, con funciones jueves, viernes y sábados: a las 8:00 p.m. y los domingos a las 7:00 p.m., en el Teatro de Lucía, Calle Bellavista 512, Miraflores. Las entradas están a la venta en Joinnus.
(FIN) Ensayo General








