Uchuraccay, cuarenta años después: de la muerte a la vida

Escribe: Renzo Chávez / Secretario general de la ANP

El 26 de enero de 1983 ocurrió una de las tragedias que marcarían para siempre el periodo de violencia interna en el Perú: el asesinato de ocho periodistas, un guía y un comunero en la localidad ayacuchana de Uchuraccay.

A 40 años de aquella matanza, retornar a la sede de los acontecimientos se vuelve una experiencia hasta introspectiva. Donde ayer hubo muerte, hoy encontramos una comunidad con vida.

Aquel 26 de enero, el mundo conoció la dura realidad que se vivía en los andes peruanos durante el periodo de mayor horror de la historia reciente, un capítulo que hasta el día de hoy no termina de cerrar heridas.

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Tumbas simbólicas de los Mártires de Uchuraccay, en el lugar donde fueron enterrados en 1983. Foto: Renzo Chávez.

Los hechos

Hablar del centro poblado Uchuraccay, ubicado en el distrito homónimo (creado en el 2014) de la provincia de Huanta (Ayacucho), es hacer un repaso doloroso.

La historia nos hace mirar a enero de 1983, cuando ocho periodistas (seis de Lima y dos de Ayacucho) de diferentes medios fueron asesinados en dicha comunidad cuando intentaban llegar a Huaychao, a dos horas de caminata, para recoger información sobre el enfrentamiento entre comuneros y elementos del grupo terrorista Sendero Luminoso.

A estos periodistas los conocemos hoy como los ‘Mártires de Uchuraccay’, por haber muerto mientras buscaban la verdad, el norte de un oficio noble como el periodismo.

Ese día también asesinaron a Juan Argumedo, el guía que los llevó hasta esa localidad; y a Severino Huáscar, que defendió a este último.

Según la versión promovida por las familias de los mártires y su defensa legal, en la comunidad había presencia de infantes de marina que los mataron para evitar que encontraran información.

Tras la muerte de los periodistas, según información recogida por la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR), más de 130 comuneros fueron asesinados a manos de Sendero Luminoso hasta 1984, ocasionando la huida de la comunidad. En aquel momento Uchuraccay murió, desapareció como comunidad.

Años después, en octubre 1993, los uchuraccaínos deciden volver y refundar su comunidad. Lo hacen en una zona más alta, generando lo que se conoce como el nuevo centro poblado. Desde entonces hasta ahora recuerdan siempre la masacre de periodistas y comuneros, como una práctica permanente de memoria.

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Familiares de los Mártires de Uchuraccay son recibidos por comuneros. Foto: Katia Ramos.

Resurgir del dolor

Según la misma CVR, el retorno de la comunidad a su espacio original representó enfrentar el recuerdo de los trágicos sucesos que motivaron su migración forzada. Ello tradujo el dolor en un compromiso por la memoria colectiva, un ejercicio permanente en medio de la precariedad de sus condiciones de vida.

Este trabajo ha materializado espacios: en el viejo Uchuraccay, en la parte baja, se encuentra el Santuario por la Paz y la Reconciliación Nacional. El mismo consta de dos partes: la primera con tumbas simbólicas en el área que fueron enterrados los periodistas; la segunda, una cruz en el campo donde fueron asesinados.

Este espacio ha sido posible gracias al acompañamiento de instituciones como la Asociación Nacional de Periodistas del Perú (ANP), que este año realizó actividades conmemorativas respecto a los sucesos del 26 de enero in situ. La matanza de Uchuraccay es reconocida como la primera masacre colectiva de periodistas en la historia.

Aún hay algunos compromisos pendientes de concretar con la comunidad de Uchuraccay, como la propuesta de una casa de la memoria para recordar a las más de 140 víctimas que, en total, ha tenido que llorar la comunidad.

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Autoridades ayacuchanas también participan en la Ruta por la Paz y la Reconciliación. Foto: Katia Ramos.

Prácticas de memoria

Cada año la comunidad recibe a la delegación de familiares, periodistas y autoridades que llegan para recordar los luctuosos hechos de enero de 1983. Sin embargo, la práctica va más allá de dicha acogida.

La ANP realiza, desde hace más de 20 años, la ya reconocida “Ruta por la Paz y la Reconciliación Nacional”, en la que hombres y mujeres de la prensa reviven los pasos andados por los periodistas asesinados.

Mientras el grupo de caminantes realiza su recorrido desde las 4:00 de la mañana, la delegación de la ANP sale a las 6:00 de la mañana del hotel Santa Rosa en Huamanga, el mismo en el que pernoctaron los periodistas.

La primera parada es el distrito de Tambo (provincia de La Mar), donde las autoridades locales desarrollan actos protocolares en la plaza y el auditorio municipal. La delegación es recibida por mujeres vistiendo trajes típicos que entregan ramos de hortensias, la flor típica del lugar, y luego comparten un desayuno tradicional con tubérculos y carne.

De Tambo a Uchuraccay hay tres caminos. Dependiendo de cuál se elija, el recorrido dura entre media hora o una hora y media; algunos tienen tramos asfaltados, otros son de trocha todo el trayecto.

Ya en la comunidad, la delegación es recibida en el santuario por hombres y mujeres vistiendo trajes típicos, al compás de la música local.

Allí se realizan los primeros actos de memoria. Familiares y representantes de instituciones resaltan la importancia de hacer memoria. Acto seguido, se ofrendan las hortensias en las tumbas simbólicas. En este punto y en este momento, es inevitable compartir lágrimas con las familias de los mártires, que hasta hoy lloran sus muertes.

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Ceremonia simbólica en el nuevo Uchuraccay.
Ceremonia simbólica en el nuevo Uchuraccay. Foto: Katia Ramos.

El nuevo Uchuraccay

La siguiente parada es el nuevo Uchuraccay, donde se realizan otros actos protocolares. Este año fue desarrollado en el estadio del distrito, que en buena cuenta es una gran pampa de tierra que fue mojada por la intensa lluvia.

En este espacio se da la bienvenida al grupo de caminantes que llega para dicho momento, si no tienen contratiempos en la ruta. Asimismo, las personas representantes de las instituciones y autoridades comparten discursos sobre el caso Uchuraccay y su vigencia.

Aquí es importante incidir en las condiciones sociales del ahora distrito de -Uchuraccay. En particular, que es “el distrito más pobre del Perú según el INEI”, como cita el actual alcalde. El dato lo ha tomado de un informe de dicha entidad del 2018, pero que pudo ser realizado también en 1983.

A pesar de esto, la generosidad característica de las comunidades andinas se hace presente: entregan regalos en canastas con los tubérculos típicos, sombreros tradicionales de la comunidad e incluso un cerdo para cada autoridad presente.

Si bien Uchuraccay es sinónimo de un hecho trágico, conocer su historia y lo que actualmente practica demuestra el tesón de su gente. No es solo un llanto permanente; también han sabido hacer de su memoria una forma de darse a conocer.

Conocer su historia y, de ser posible, el lugar debe ser un compromiso personal de cada periodista y persona que busque la verdadera paz y reconciliación nacional.

(FIN/Ensayo General)

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Homenaje a los mártires de Uchuraccay.
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