Puckllay: una apuesta para la construcción de una sociedad mejor a través del arte

Entrevista: María Ynés Aragonez

Anabeli Pajuelo Valdez se formó en una familia de maestros y artistas. En la década de 1980, como a muchos peruanos, la onda expansiva de la violencia terrorista la obligó a migrar de Cerro de Pasco. 

Diagnosticada con displasia a la cadera a los dos años, Anabeli ha vivido entre el quirófano, los pabellones de diversos hospitales y los escenarios

Su voz tierna y melodiosa –con acento provinciano– es, al mismo tiempo, firme cuando describe sus sueños recurrentes, ese sustrato donde ha germinado el proyecto de la escuela Puckllay: Arte y Comunidad.

Cuando se presenta la oportunidad, se describe a sí misma como una artista escénica con diversidad motora, mamá, educadora, mascarera y gestora cultural. Impulsa la compañía de teatro independiente Ópalo y es fundadora de la asociación cultural Puckllay.

Ensayo General conversó con Anabeli Pajuelo sobre la importancia del arte para la construcción de ciudadanía, las carencias del sistema educativo y la necesidad de dar oportunidades a todas las infancias y adolescencias para el desarrollo de sus talentos. 

Puckllay es una escuela de arte que trabaja con la comunidad de Lomas de Carabayllo, en el norte de Lima, una zona calificada como de ‘pobreza extrema’, con carencias notorias de servicios básicos. 

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¿Puckllay es una experiencia de ‘proyección social’?

–Debemos lidiar con la idea de ‘ayuda’ igual a ‘apoyo’, igual a ‘asistencialismo’, creo que algunas de las apuestas que tenemos en la escuela es la construcción de un mejor país y una mejor sociedad. Este es un reto permanente y no tiene nada que ver con el asistencialismo.

Se trata del compromiso de las y los artistas, de los gestores y las gestoras con la comunidad y de un trabajo conjunto: aprender y conocer el contexto para, de esta manera, entender por dónde se elevan las propuestas en un país, cómo perviven los abismos de clase, las brechas y la desestructura social. 

Nuestro contexto es Lomas de Carabayllo, Puckllay se inserta dentro de una comunidad a dos horas del centro de la capital, constituida fundamentalmente por emigrantes e hijos de emigrantes y donde los jóvenes, las y los adolescentes, nuestras infancias no son de provincia, pero tampoco son de la ciudad.

Entonces es necesario trabajar –a partir de la práctica artística– temas como identidad, autoestima, seguridad, confianza, trabajo de equipo, compañerismo y, fundamentalmente, ciudadanía.

Muchas veces, los ciudadanos de la periferia no tienen posibilidad de llegar a lo que se denomina ‘Lima moderna’.

–Lima es un enorme conglomerado formado por comunidades principalmente de migrantes, Es un conglomerado de islas enormes. Si tú pasas de San Isidro a Miraflores, de Miraflores a Villa El Salvador, de Villa El Salvador al centro de Lima, a Comas, Ate, etcétera, la diferencia es abismal entre uno y otro distrito.

Los cambios de infraestructura y de posibilidades son una locura. Si tomas el tren que cruza la ciudad, te das cuenta que no es una ciudad que se integre, que sea amable en términos urbanísticos, en términos sociales o en oportunidades. 

Estamos inmersos en prejuicios y no podemos caer en la simpleza de culpar a gobiernos recientes. Lo que vivimos hoy tiene que ver con décadas y décadas y dos siglos de gobiernos mal ejecutados.

¿Qué significa ‘puckllay’?

–Puckllay en vocablo quechua que está inspirado en el juego, es una invitación a la acción que es nuestra principal estrategia de comunicación e interacción con las y los participantes.

Nuestra población objetivo es la población infantil y juvenil que constituye más del 52 % de los habitantes de la zona de Lomas de Carabayllo. La escuela de arte está dirigida a un público que va desde los 5 años hasta los 16 o 17 años.

La escuela ofrece un abecé de talleres, no son talleres de vacaciones. Se trata de un programa integral, ofrecemos un paquete de cursos y los resultados se ven a mediano y largo plazos, aunque también se dan a corto plazo.

La propuesta busca el desarrollo y el impulso de todos los talentos, porque todas nuestras infancias tienen la posibilidad de desarrollar habilidades artísticas, científicas, matemáticas y otras. El desarrollo de estos talentos no debe ser el privilegio de algunos. No lo es.

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Las infancias y adolescencias que asisten a la Escuela reciben cursos de teatro, escultura, pintura, circo, etc, además de herramientas de comunicación y técnicas audiovisuales. Foto: Redes sociales Puckllay: Arte y comunidad.

¿Todos pueden desarrollar estos talentos?

–Exacto, hay que darles las herramientas, los espacios y los estímulos para que puedan desarrollarse. Estos estímulos tienen que darse desde la gestación.

El arte es un derecho, debe ser parte de nuestra educación y formación como seres humanos. En teoría, la currícula educativa debe incluir el impulso de las habilidades artísticas para potenciar los aprendizajes. Pero esto, en la práctica, no se da.

En un colegio estatal, esto no lo toman en serio y le dan el curso de Arte al profesor que necesita cubrir horas, dejan que los niños hagan cualquier dibujo o labores manuales o, en caso extremo, usan el horario de Arte para poder las tareas de Matemáticas o para nivelación. En el escrito, las normas pueden decir muchas cosas, pero la realidad es otra.

¿En este 2023 tienen algún proyecto específico para seguir creciendo como escuela?

–Este es un año incierto. Estamos desarrollando los talleres de verano donde las familias aportan un pago simbólico, pero ya estamos escuchando voces de varias familias que no pueden inscribir a los niños porque no hay dinero; nos ubicamos en un escenario de incremento de la pobreza.

Vamos contra el asistencialismo y, por ello, en contrapropuesta, se ha apelado al trabajo conjunto. Nacimos sin recursos, recurriendo al ayni (reciprocidad, igualdad y justicia desde la cosmovisión indígena), al tinkuy (encuentro), a las faenas comunales, las juntas comunales. Todas estas (estrategias) van desde las potencialidades de las mismas familias. 

¿Han recibido incentivos de parte del Estado?

–Estuvimos dentro del piloto que generó la Ley de Puntos de Cultura (Ley N° 30487). Gracias a esa oportunidad se insertaron más cursos, se amplió el radio de acción a más comunidades y se hizo la primera sistematización de nuestra propuesta educativa.

Eventualmente hemos recibido apoyo de los estímulos económicos para proyectos específicos. Como cualquier institución presentamos el proyecto, postulamos y a veces ganamos y otras veces no.

Entendemos que el Estado no puede cubrir todo, se trata, como el nombre lo indica, de ‘estímulos’. Porque si el Estado paga todo, se perdería la autonomía y la libertad, eso iría contra nuestra naturaleza de crítica social y de crítica hacia nuestros Estados para lograr que éstos mejoren.

(FIN/Ensayo General) 

Anabeli en corto:

Entre salas de hospital y escenarios, Anabeli Pajuelo trabaja por sus sueños y proyectos. Foto: Juan Pablo Chaman/Ensayo General.

Anabeli fue influenciada por sus padres, quienes además de docentes también eran artistas. Su padre dirigió el grupo de títeres ‘Paco Yunque’ en Huancayo (1972) y, junto a su esposa, confeccionaba sus propias marionetas. 

Su abuela paterna también hacía muñecas. Anabeli teje muñecos con lanas e hilos.

La técnica que practica para la construcción de máscaras es el estuco veneciano

Aprendió la técnica con Edmundo Torres y Gustavo Boada, en la tercera sesión intensiva del proyecto-escuela del grupo cultural Yuyachkani, donde también recibió formación en teatro. 

Estudió en Cuatro Tablas. Luego, en el taller de Umbral dirigido por Alberto Ísola. 

Ha estudiado Pedagogía Teatral y Gestión y producción teatral en el Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (Celcit).

Ha estudiado portugués en el Instituto Guimarães Rosa-Lima/Centro Cultural Brasil-Perú

Actualmente está becada por la Unesco en el diplomado de Gestión Cultural en el Museo de Arte de Lima (MALI).

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