
A mi amado Eloy, a la dimensión de su escritura y a su eternura
Tus últimas palabras para mí fueron de amor… ¿Me amas. Cuánto? Infinitamente, dije yo. Y nos amamos. Y me fui. Y te fuiste tú a las horas de ese domingo, dejándome esta felicidad dolorosa. Te doy gracias por la tragicomedia de los años intensamente vividos.
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